Cómo, con la impunidad absoluta que entrega un país que se acostumbró a cualquier cosa, la carrera de una destacada atleta puede ser demolida sin miramientos.
La siguiente historia escribe una de las páginas más arbitrarias y vergonzosas del deporte chileno. Demuestra, a todas luces, cuan injusto, descarado y estúpido puede ser el accionar de los dirigentes. Cómo, con la impunidad absoluta que entrega un país que se acostumbró a cualquier cosa, la carrera de una destacada atleta puede ser demolida sin miramientos.
Odette Palma Lafourcade, campeona y recordwoman chilena de lanzamiento del martillo (66.63 metros) fue castigada con dos meses sin competir por la Federación Atlética debido a unas declaraciones efectuadas luego de obtener el séptimo lugar en los juegos Panamericanos de Guadalajara ¿Qué dijo Odette? Ninguna mentira: que se sentía poco apoyada, que había participado con zapatillas rotas, que entrenaba en un foso no oficial al lado de un basurero en el Estadio Nacional, que había competido sin entrenador. Estas denuncias, todas verdaderas, provocaron la ira de los niñatos de la Federación quienes, sin dilación, la castigaron sacándola de las pistas dos meses, justo cuando Odette se proyectaba para obtener un cupo en los Juegos Olímpicos. En términos simples: la jodieron bien jodida.
Lea usted el fundamento del fallo: “La conducta de la señorita Palma afecta la institucionalidad atlética, pone en riesgo futuros patrocinios de la actividad, cuestiona infundadamente el apoyo estatal otorgado tanto a ella como a los demás deportistas”. Qué descaro, qué impotencia. ¡Lo que afecta la institucionalidad atlética son los dirigentes vagos, los que hacen a los deportistas entrenar en basureros, los hacen competir sin entrenador, los obligan a utilizar zapatillas rotas! ¿Desde cuándo no está permitido opinar? ¿Cómo una federación deportiva viola el derecho constitucional de expresarse libremente? ¿Cómo la Subsecretaria de Deportes y El COCH permiten semejante ilegalidad?
Señor lector, el presidente de la Federación Atlética, Álvaro González, tiene prontuario en esto: ¡En el sudamericano de Lima 2009 prohibió a los atletas chilenos dar entrevistas! Sí, tal como lee, el señor se dio la libertad de prohibir a ciudadanos chilenos mayores de edad el derecho de libre expresión. El reyezuelo del atletismo chileno, el mismo que nos tiene peleando el quinto lugar en Sudamérica con Perú cuando nuestro sitio tradicional es tercero o segundo junto a Argentina, decide quién tiene derecho a hablar y quién no.
Pero no me quiero salir del tema: Odette Palma. Ella vive con lo justo, apenas se mantiene económicamente, siempre ha defendido con dignidad a Chile en los torneos internacionales. Gana medallas para nuestro país casi desde la miseria. El deporte le ha costado incluso sangre, porque ha sido víctima de violencia intrafamiliar. Su vida es una novela desoladora. Y el señor Álvaro González la patea en el suelo sin dejarla competir por el simple pecado de tener opinión. Total es mujer, es pobre, no tiene influencias ni amigos poderosos, y por lo tanto no se puede defender. Me recuerdo la publicidad del Sernam: “Maricón es el que maltrata a una mujer”. Nunca fue más cierto.